2 de diciembre de 2025
La ajustada contienda electoral en Honduras derivó en un clima de incertidumbre luego de la prolongada demora en el escrutinio y un margen de solo 500 votos entre los candidatos con mayor apoyo, un resultado provisional que reavivó cuestionamientos sobre la fiabilidad del proceso y dejó al país a la espera de definiciones oficiales.
A dos días de celebradas las elecciones presidenciales en el país centroamericano, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras continúa sin dar las cifras finales del escrutinio provisorio que lidera el candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, con el 39,91% (749022 votos) seguido por el postulante del Partido Nacional, Salvador Nasralla, con el 39,89% (748.507 votos), con poco más de 500 sufragios de distancia entre ambos, lo que los posiciona en un virtual empate técnico.
El conteo se detuvo con el 57,03% de las actas contabilizadas, y con un 43% pendiente de ingreso debido a inconvenientes técnicos reportados por el organismo hondureño, de acuerdo a lo señalado por la consejera del CNE Cossette López.
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"Hay que aclarar que nosotros hacemos variaciones de importancia con la ley, a veces los partidos políticos suman actas que tiene inconsistencias, mientras que nosotros no lo hacemos y tenemos que subsanar todo eso antes de hacer una sumatoria que podemos reportar a la población con contundencia", expresó la funcionaria, tras referirse a las actas que faltan por contabilizar.

La demora en el desarrollo del escrutinio alimenta la sospecha sobre irregularidades en los comicios.
El retraso en la difusión de resultados oficiales profundizó el clima de escepticismo y suspicacia. El sistema de publicación del CNE se volvió inaccesible -según testigos- en momentos clave, lo que alimentó cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
Las múltiples denuncias de irregularidades, junto a una diferencia mínima y la demora en la difusión de cifras, configuran un escenario de tensión política, en el que la legitimidad del desenlace electoral podría quedar en entredicho. En un contexto como el hondureño, donde la historia reciente incluye procesos controvertidos, la prudencia y el control institucional se vuelven aún más decisivos.
Aun cuando los candidatos políticos reclaman cautela, cada reconfiguración del conteo reaviva especulaciones. El desenlace definitivo dependerá del resultado oficial final y de la forma en que el CNE pueda restituir confianza en su labor de arbitraje. De no lograrlo, el estrecho margen podría alimentar nuevas disputas, impugnaciones o incluso una crisis institucional que afecte la gobernabilidad venidera.
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