11 de diciembre de 2025
La medida, oficializada por el Senasa, impone controles reforzados, nuevas exigencias para el movimiento de ovinos y tratamientos obligatorios a fin de evitar la expansión de la enfermedad en la Patagonia.
El Gobierno declaró la alerta sanitaria en la provincia de Chubut ante el incremento de casos de sarna ovina, en una medida que buscar reducir la posibilidad de propagación de la enfermedad hacia la vecina provincia de Santa Cruz. La declaración tendrá vigencia de un año.
El Ejecutivo nacional publicó en el Boletín Oficial la decisión administrativa mediante la Resolución 939/2025, que declara la alerta sanitaria por sarna ovina en los departamentos de Gastre, Telsen, Cushamen, Languiñeo, Paso de Indios, Mártires y Gaiman de Chubut. La medida entró en vigencia inmediatamente y se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2026, con el objetivo central de reforzar la vigilancia y las acciones de prevención, control y erradicación frente a la presencia del ácaro Psoroptes ovis, agente etiológico de esta enfermedad que afecta a los ovinos.
El territorio provincial había sido declarado libre de sarna ovina en 2023.
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La normativa establece que la denuncia de sospecha o confirmación de sarna ovina será obligatoria para todas las autoridades sanitarias, técnicos veterinarios, transportistas y personas responsables de explotaciones ganaderas o relacionadas con la industria ovina. Esta obligación de reporte inmediato se instrumenta con el propósito de facilitar la detección temprana de nuevos focos y activar los protocolos de contención sin demora.
Para los predios alcanzados por la alerta, el Senasa ordenó tratamientos antisárnicos sobre la totalidad de los animales presentes, debiendo ser ejecutados por veterinarios acreditados o personal capacitado del organismo sanitario provincial (COPROSA) bajo supervisión oficial. Esta medida apunta a reducir el efecto de las infestaciones activas y cortar la cadena de transmisión entre majadas contiguas.
Una parte central de la resolución contempla nuevos requisitos para el movimiento y faena de ovinos y sus productos desde las zonas en alerta hacia áreas consideradas libres de la enfermedad. Para que los animales puedan ser trasladados con destino a faena, deberán haber recibido previamente un baño por inmersión antisárnico y contar con el Certificado de Inspección Sanitaria Oficial y el correspondiente Documento de Tránsito Electrónico (DT-e). Además, se prevé un periodo de aislamiento cuarentenario de 24 días en el establecimiento receptor como condición para autorizar legalmente dichas labores.
En los casos de envíos a frigoríficos con tránsito federal, la resolución simplifica las exigencias, requiriendo únicamente la autorización oficial del Senasa. Sin embargo, para traslados hacia otros establecimientos faenadores que no operan bajo régimen federal, será imprescindible contar con certificaciones sanitarias que acrediten el cumplimiento de las normas establecidas, emitidas por el Senasa o por la COPROSA local.
Las autoridades sanitarias sostienen que estas medidas buscan no solo frenar el avance de la enfermedad en los departamentos chubutenses afectados, sino también prevenir su expansión hacia otras regiones patagónicas. En particular, se destacó que la vecina provincia de Santa Cruz, declarada libre de sarna ovina desde 2023, podría ver comprometido su estatus sanitario si se produjera una dispersión no controlada de la parasitosis. Dicha situación tendría consecuencias tanto para la salud animal como para la continuidad de las actividades productivas y comerciales asociadas a la ganadería ovina en el sur argentino.
La sarna ovina es considerada una de las parasitosis de mayor impacto en los rebaños de la Patagonia. Su transmisión ocurre principalmente por contacto directo entre animales, y es más frecuente durante las estaciones de otoño e invierno, períodos en los cuales las condiciones ambientales pueden favorecer la proliferación del ácaro. Los signos clínicos habituales incluyen caída de lana, prurito intenso, formación de costras y lesiones cutáneas, que en estados avanzados pueden provocar zonas sin lana y alteraciones visibles en áreas específicas del cuerpo de los ovinos.
El conjunto de medidas dispuestas por el Senasa responde a una estrategia sanitaria que combina la vigilancia activa, la notificación obligatoria, tratamientos dirigidos y controles estrictos sobre movimientos de animales y productos derivados, con el fin de contener focos y minimizar el riesgo de nuevas infestaciones. Con la entrada en vigor de la alerta sanitaria, se espera elevar el nivel de coordinación entre organismos nacionales y provinciales, profesionales del sector y productores rurales para enfrentar de forma conjunta esta amenaza sanitaria.
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