15 de diciembre de 2025
La posible derogación de la Ley Provincial 1355 en Tierra del Fuego encendió alertas entre especialistas, que advierten sobre el riesgo de un fuerte impacto ambiental si se habilita la salmonicultura industrial en aguas protegidas.
Especialistas del Conicet advirtieron por la derogación de la Ley Provincial 1355, que prohíbe la salmonicultura en Tierra del Fuego y alertaron que esa decisión podría desencadenar una serie de efectos adversos en los ecosistemas marinos del sur argentino, con consecuencias de largo plazo para la biodiversidad y la calidad del ambiente marino.
Durante una entrevista en Radio Splendid, el biólogo e investigador del CONICET, Guillermo Folguera, señaló que habilitar la industria de las salmoneras bajo las condiciones operativas habituales causaría contaminación del agua, deterioro de los hábitats marinos y daños que serían, en muchos casos, irreversibles.
"Los daños de las megafactorías en la producción de salmones en el mundo están claramente tipificados. Se utilizan grandes tubos que se sumergen en el mar, donde cada uno de esos tubos contiene 100.000 ejemplares", expresó.
La discusión por la posible modificación de la normativa ambiental en la provincia austral se intensifica en ámbitos técnicos y legislativos, luego de que sectores políticos impulsaran la posibilidad de habilitar la salmonicultura en áreas protegidas hasta ahora vetadas por la legislación. La Ley Provincial 1355, sancionada con el objetivo de resguardar los recursos naturales y la biodiversidad local frente a prácticas de gran escala, prohíbe expresamente la cría intensiva de salmón en jaulas marinas. Un cambio en esa legislación, advierten especialistas, podría revertir décadas de resguardo ambiental.

El especialista del Conicet advirtió por el daño ambiental que generaría en el territorio fueguino la instalación de las granjas de salmones.
El investigador detalló que las megafactorías acuícolas suelen emplear sistemas de jaulas sumergidas en el mar que pueden albergar cientos de miles de ejemplares por unidad. Estos contenedores generan condiciones de hacinamiento que favorecen la acumulación de residuos orgánicos, incluyendo materia fecal y subproductos de la alimentación, lo que propicia la aparición de enfermedades y la liberación de químicos en el entorno. La presencia de tales residuos y el uso de antibióticos, fungicidas y otros compuestos para intentar mitigar enfermedades agrava el impacto en las aguas circundantes, afectando a otras especies y alterando los ciclos naturales del ecosistema.
LEE MÁS: Tiroteo en Nueva York deja seis adolescentes heridos
La eliminación de la prohibición que hoy protege cuerpos de agua y costas frente a la instalación de granjas de salmones ha generado reacciones encontradas entre diferentes sectores de la sociedad, incluyendo comunidades locales y especialistas en ambiente. Para algunos, la propuesta de habilitar estas actividades está asociada con posibles beneficios económicos, aunque no hay consenso en torno a estudios formales que demuestren ventajas comparativas frente a los riesgos ambientales que se podrían desatar con su implementación.
Entre las preocupaciones técnicas que se plantean está la posibilidad de que el modelo de cría intensiva no sólo afecte la calidad del agua, sino que también altere las dinámicas propias de los sistemas marinos del área, con repercusiones sobre especies autóctonas y la biodiversidad local. Expertos señalan que la liberación de sustancias químicas utilizadas en el manejo de enfermedades en las partículas de desecho puede tener efectos secundarios en organismos no objetivo, debilitando poblaciones y provocando desequilibrios ecológicos.
"Es impactante que mañana se quiera aprobar eso en Tierra del Fuego. Van a habilitar el envenenamiento y la intoxicación del mar", agregó.
A la luz de estas advertencias técnicas, la discusión sobre la derogación de la Ley Provincial 1355 adquiere un matiz crítico. No solo está en juego la modificación de una norma con implicancias ambientales claras, sino también la preservación de un marco regulatorio que, hasta ahora, ha funcionado como barrera frente a prácticas que, según estudios globales, están asociadas con impactos difíciles de revertir en ecosistemas marinos frágiles.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario