20 de enero de 2026
La negativa de Donald Trump a aclarar si emplearía la fuerza militar para controlar Groenlandia volvió a poner en el centro del debate internacional la soberanía del territorio y su relevancia en la seguridad global.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, evitó responder durante una rueda de prensa si utilizaría la fuerza militar de su país para hacerse con la isla de Groenlandia, bajo el dominio del Reino de Dinamarca, país con el que la tensión bélica se disparó en la últimas semanas producto de los desafiantes comentarios del mandatario estadounidense.
En una reciente entrevista telefónica con la cadena estadounidense NBC News, Trump fue consultado directamente sobre si descartaba emplear la fuerza para tomar control de Groenlandia, pero respondió con un lacónico "Sin comentarios" cuando se le pidió precisar su postura ante esta posibilidad.
El debate se produce en el contexto de propuestas para reforzar la
vigilancia del territorio ártico, impulsadas por Dinamarca y Groenlandia, que
sugirieron recientemente establecer una misión de vigilancia de la OTAN
en la isla. Trump ha argumentado públicamente que Estados Unidos debería tener
un papel dominante en Groenlandia por razones de seguridad nacional,
sosteniendo que la posición geográfica del territorio lo convierte en un
elemento clave para enfrentar posibles influencias de potencias como Rusia
o China.
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2026
El presidente estadounidense no limitó su controversia a la fuerza armada. Trump también ha anunciado un paquete de aranceles del 10 por ciento, que se aplicarían a partir del 1 de febrero a las importaciones provenientes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia si se oponen a su plan sobre Groenlandia. Indicó que este gravamen podría aumentar hasta un 25 por ciento a partir del 1 de junio si no se alcanza un acuerdo integral para la compra completa y total de Groenlandia.
Las advertencias de Trump sobre una hipotética acción sobre Groenlandia tienen lugar a sólo dos semanas de la operación militar lanzada sobre Venezuela.
Al ser
consultado sobre la continuidad de sus planes arancelarios en ausencia de un
acuerdo, Trump afirmó tajantemente: "Sí, al 100 por ciento". Además,
criticó a los líderes europeos por centrarse en la controversia de Groenlandia
en lugar de atender, según él, asuntos más urgentes como el conflicto entre
Rusia y Ucrania. "Europa debería centrarse en la guerra con Rusia y Ucrania
porque, francamente, ya se ve lo que les ha traído", declaró el mandatario.
La
controversia también se intensificó por una carta enviada por Trump al
primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en la cual el presidente
estadounidense expresó su frustración por no haber sido galardonado con el Premio
Nobel de la Paz y afirmó que, debido a ello, ya no sentía «la obligación de
pensar únicamente en la paz». En diversos pasajes de sus respuestas en medios y
redes sociales, Trump acusó al gobierno noruego de controlar el proceso de
entrega del Nobel, aunque esta afirmación ha sido desmentida por los propios
organizadores del premio.
La
reacción internacional no se hizo esperar. La Unión Europea (UE) convocó
una reunión de emergencia para definir una estrategia común frente a las
amenazas arancelarias de Trump, y representantes comunitarios enfatizaron que,
aunque priorizan el diálogo, están preparados para responder de manera
contundente si se concretan medidas comerciales punitivas.
Por su parte, autoridades danesas han reafirmado que Groenlandia no está en venta y han rechazado de manera categórica cualquier intento de presión para ceder soberanía sobre el territorio. Dinamarca también ha reiterado su disposición a fortalecer la presencia de la OTAN en el Ártico como respuesta a las crecientes tensiones.
El
episodio pone de relieve la creciente disputa entre Washington y sus
principales aliados europeos por el futuro de Groenlandia, cuya importancia
estratégica radica en sus recursos naturales, posición geográfica y su papel en
la seguridad global en el Ártico. A raíz de estas declaraciones y
medidas, la relación transatlántica enfrenta uno de sus momentos más tensos en
décadas, con posibles repercusiones para la cooperación militar y económica
entre los países de la OTAN.
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