23 de febrero de 2026
El aumento se registró en un mes marcado por el enfrentamiento de fuertes vencimientos financieros, incluyendo pagos por más de u$s18.000 millones, en un contexto donde el Tesoro afrontó obligaciones tanto en moneda local como extranjera.
La deuda pública bruta de la Administración Central de Argentina cerró el primer mes de 2026 en u$s460.934 millones, marcando un aumento de u$s5.867 millones respecto a diciembre de 2025, cuando el stock se ubicó en u$s455.067 millones, de acuerdo con informes oficiales difundidos por la Secretaría de Finanzas. La variación responde a mecanismos contables como la capitalización de intereses y la actualización por inflación, además de la conversión de instrumentos financieros, pese a que el Gobierno realizó pagos significativos en ese mismo período.
Durante enero, el Tesoro Nacional afrontó vencimientos por un total equivalente a u$s18.033 millones. De ese monto, el 73% fue cancelado en moneda local y el 27% restante en moneda extranjera. Del total desembolsado, u$s15.959 millones correspondieron a amortizaciones de capital y u$s2.074 millones a intereses, según detalla el informe oficial. La mayoría de los compromisos del stock de deuda -cercano al total arriba mencionado- se encuentra en situación de pago normal.
El incremento nominal del stock se explica, en gran medida, por efectos propios de la estructura de los instrumentos financieros. Entre los factores contables que influyeron, se mencionan: la conversión de deuda en pesos a dólares por u$s1.300 millones, el ajuste de instrumentos indexados por inflación (CER) por u$s3.410 millones y la capitalización de intereses de bonos y letras por u$s3.171 millones. Otras operaciones menores, como avales y amparos, aportaron u$s4 millones adicionales al total.
Desde noviembre de 2023, fecha cercana al inicio de la actual gestión económica, la deuda bruta acumuló una suba superior a los u$s35.000 millones, al pasar de u$s425.556 millones a los actuales u$s460.934 millones. El Gobierno nacional establece una distinción técnica entre deuda bruta y deuda consolidada, entendiendo que esta última integra pasivos del Tesoro y del Banco Central descontando depósitos oficiales. Bajo esta medición alternativa, el stock consolidado reporta una reducción interanual, atribuida al traspaso de pasivos del Banco Central al Tesoro y a la disminución de compromisos con el sector privado.
Respecto a la composición por moneda, el 43% de la deuda en situación de pago normal está denominada en moneda local, mientras que el 57% restante corresponde a compromisos en moneda extranjera. Por tipo de instrumento financiero, el **76,8% del total se concentra en Títulos y Letras del Tesoro Nacional, mientras que las obligaciones con acreedores externos oficiales representan el 21,8%. Los denominados Adelantos Transitorios y otros instrumentos explicaron el 0,6% y el 0,8% restante, respectivamente.

Ajustes por inflación, capitalización de intereses y la conversión de pasivos explican la suba del stock de deuda, informó la Secretaría de Finanzas.
En el desglose por organismos internacionales, el stock total a fines de enero ascendía a u$s97.095 millones, de los cuales u$s57.744 millones correspondieron al Fondo Monetario Internacional (FMI), u$s19.931 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y u$s12.808 millones al Banco Mundial. Estas cifras reflejan la distribución de obligaciones con entidades multilaterales que forman parte de la estructura de pasivos del país.
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El análisis de la variación interanual de la deuda en situación de pago normal indica que, en los últimos doce meses, el stock experimentó una disminución de u$s6.977 millones, producto de un aumento de u$s7.375 millones en moneda extranjera y una reducción de u$s14.352 millones en moneda local. Este comportamiento refleja, según los datos oficiales, que los impactos de mercado y los ajustes de tipo de cambio influyen en la composición del pasivo más que en el monto total consolidado.
El calendario financiero del Tesoro Nacional muestra que, durante los próximos meses, continuarán concentrándose vencimientos relevantes. A fines de febrero deben afrontarse obligaciones superiores a u$s1.000 millones vinculadas a instrumentos como Bopreales, así como casi u$s878 millones correspondientes a intereses del acuerdo de Facilidades Extendidas con el FMI. Los picos más significativos de vencimientos se esperan en abril, junio y julio, y abarcan instrumentos como Boncer, Lecer y títulos duales atados al dólar, aunque la mayoría de estos compromisos en pesos continúa representando la parte dominante del calendario de pagos.
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