8 de abril de 2026
La industria textil argentina atraviesa una fuerte caída en el empleo: desde fines de 2023 ya se perdieron más de 20.000 puestos de trabajo registrados, en un contexto de retroceso productivo y caída de la actividad.
La industria textil argentina acumula una pérdida superior a los 20.000 puestos de trabajo registrados desde fines de 2023, consolidando un proceso de deterioro sostenido en el empleo que se extiende a lo largo de toda la cadena productiva del sector. El dato refleja la continuidad de caídas interanuales en los niveles de ocupación desde comienzos de 2024, en un escenario de contracción de la actividad industrial.
El retroceso en el empleo formal se da en paralelo a una disminución de la actividad en los rubros vinculados a la producción textil, la confección, el cuero y el calzado, que en conjunto evidencian una dinámica negativa persistente. Según los datos relevados, el número de trabajadores registrados en estas actividades mostró descensos continuos mes a mes, sin interrupciones desde febrero de 2024.
En términos absolutos, el sector llegó a contabilizar cerca de 100.000 trabajadores formales hacia fines de 2025, lo que implicó una reducción significativa respecto del año anterior, cuando el nivel de empleo era considerablemente mayor. Esta caída refleja el impacto acumulado de los despidos y la reducción de plantillas en distintas empresas del rubro.
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El deterioro del mercado laboral textil se inscribe en un contexto más amplio de dificultades para la industria, donde también se registran caídas en la producción y en el nivel de utilización de la capacidad instalada. Informes sectoriales advierten que el nivel de actividad se mantiene en valores bajos en comparación con períodos previos, lo que repercute directamente en la demanda de empleo.

La actividad textil muestra un fuerte retroceso en producción y empleo.
A su vez, el comportamiento del empleo en la industria textil forma parte de una tendencia que atraviesa a distintos sectores manufactureros, aunque en este caso el impacto se presenta con mayor intensidad debido a la estructura del sector, que depende en gran medida del consumo interno y de actividades intensivas en mano de obra.
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En este marco, el proceso de pérdida de puestos de trabajo se produce de manera progresiva y sostenida, afectando a distintas regiones del país donde la actividad textil tiene presencia relevante. El sector constituye una fuente significativa de empleo dentro de la industria, lo que amplifica el impacto de su contracción en términos sociales y laborales.
La evolución de los indicadores laborales también muestra que la caída en el empleo no responde a un fenómeno puntual, sino a una tendencia acumulativa que se profundizó a lo largo de los últimos meses. Desde fines de 2023, la reducción del empleo formal en el sector se convirtió en uno de los rasgos más destacados del desempeño de la industria textil.
En este escenario, los datos reflejan un deterioro persistente en las condiciones del sector, con una disminución sostenida en la cantidad de trabajadores registrados y una continuidad en la tendencia negativa que se mantiene sin cambios en el corto plazo.
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