15 de abril de 2026

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País. Lácteos Verónica canceló una deuda de $23 millones para frenar la quiebra, pero sigue sin pagar salarios

La empresa Lácteos Verónica logró frenar un pedido de quiebra tras cancelar una deuda en la Justicia, aunque mantiene salarios impagos, más de 700 trabajadores afectados y una producción prácticamente paralizada.

La empresa Lácteos Verónica logró evitar la declaración de quiebra tras cancelar una deuda en sede judicial, en una decisión que permitió frenar el avance de un expediente iniciado por un proveedor, aunque no modificó el cuadro general de crisis que atraviesa la compañía, caracterizado por salarios impagos, deterioro financiero y una producción paralizada.

Según consta en el expediente, la firma realizó el pago de más de $23,2 millones el pasado 17 de marzo para cancelar una acreencia reclamada por la empresa Envases Food Solutions, que había impulsado el proceso tras no lograr el cobro de facturas respaldadas con cheques rechazados. La transferencia permitió desactivar el pedido de quiebra y cerrar ese conflicto puntual.

El reclamo judicial se apoyaba en documentos impagos por falta de fondos y en una deuda comercial que, con intereses, superaba los $23 millones. Frente a esa situación, la compañía optó por saldar el monto exigido para evitar que el proceso avanzara hacia una instancia falencial. En su defensa, había sostenido que no se encontraba en estado de cesación de pagos y que el pedido constituía una vía impropia de presión para el cobro.

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Sin embargo, el caso judicial expuso un escenario más amplio de dificultades. El acreedor planteó que la situación excedía ese crédito puntual y que existían múltiples incumplimientos, una ruptura de la cadena de pagos y un deterioro operativo visible, elementos que también quedaron reflejados en el expediente.

Lácteos Verónica frenó una planta y crecen las denuncias

Más de 700 trabajadores siguen sin cobrar y con plantas paralizadas en Santa Fe.

El pago realizado permitió resolver una urgencia inmediata, pero no implicó una regularización del conjunto de las obligaciones. La empresa acumula cerca de 3.000 cheques rechazados por más de $11.200 millones, además de deudas con entidades bancarias, proveedores y trabajadores, en un contexto de creciente fragilidad financiera.

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El impacto más evidente de esta situación se registra en el frente laboral. Más de 700 trabajadores continúan sin percibir sus salarios en forma regular, con atrasos que se remontan a fines de 2025. En varios casos, desde febrero no se registran pagos, lo que llevó a los empleados a buscar alternativas para sostener sus ingresos, incluyendo trabajos informales, asistencia familiar o endeudamiento.

El conflicto derivó en medidas de protesta, como cortes de ruta en la provincia de Santa Fe y movilizaciones en distintas localidades, entre ellas Lehmann, donde los trabajadores reclamaron ante la falta de respuestas de la empresa y su ausencia en audiencias convocadas por la Secretaría de Trabajo.

En paralelo, la estructura productiva permanece prácticamente detenida. Las plantas ubicadas en Lehmann, Clason y Suardi operan de manera intermitente o directamente se encuentran paralizadas, afectadas por la falta de materia prima y la caída en la recepción de leche. En el caso de Lehmann, el volumen procesado descendió desde niveles históricos de entre 500.000 y 600.000 litros diarios a registros mínimos.

La interrupción de acuerdos de producción a fasón, que habían permitido sostener parcialmente la actividad entre septiembre y enero, profundizó el freno operativo. Esos convenios no fueron renovados tras incumplimientos, dejando a la empresa sin una fuente alternativa de ingresos.

En este contexto, los trabajadores comenzaron a explorar instancias de gestión por fuera de la empresa y del gremio. Representantes de las distintas plantas tienen previsto presentarse en la Legislatura de Santa Fe para mantener reuniones con funcionarios y legisladores, con el objetivo de impulsar alternativas que permitan reactivar la producción, sostener los puestos de trabajo y recomponer la cadena de pagos.

La iniciativa apunta a generar un esquema transitorio que permita retomar la actividad, al menos de manera parcial, en un escenario en el que no se observan señales de reordenamiento por parte de la compañía. Al mismo tiempo, crecen los cuestionamientos sobre el rol del gremio en el conflicto y su nivel de intervención.

Mientras tanto, la empresa continúa adoptando medidas puntuales para contener frentes críticos, como el pago que permitió evitar la quiebra. Sin embargo, los problemas estructurales persisten: deudas acumuladas, salarios impagos, caída de la actividad y ausencia de alternativas concretas de reestructuración, venta o ingreso de capital que permitan revertir la situación.

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