15 de abril de 2026
La canasta básica registró en marzo una suba del 2,6%, por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 3,4%, según datos del INDEC, en un escenario donde una familia necesitó más de $1,43 millones para no caer en la pobreza.
El costo de la canasta básica registró en marzo una desaceleración respecto de meses anteriores y se ubicó por debajo del avance de la inflación general, en un comportamiento que marcó una divergencia respecto de la dinámica reciente de los precios en la economía argentina.
De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, la Canasta Básica Total (CBT) -que define la línea de pobreza- aumentó un 2,6% durante el tercer mes del año, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) -que mide la línea de indigencia- avanzó un 2,2%. En contraste, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 3,4% en el mismo período.
Este comportamiento implicó que ambas canastas mostraran incrementos más moderados que el nivel general de precios, consolidando la menor variación en varios meses: en el caso de la CBA, se trató de la suba más baja en siete meses, mientras que la CBT exhibió el aumento más acotado en seis meses.
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En términos de ingresos necesarios para cubrir estos umbrales, el organismo estadístico indicó que una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó percibir $658.010,93 para no ser considerada indigente. A su vez, para superar la línea de pobreza, ese mismo hogar requirió ingresos por $1.434.463,81.

El INDEC informó que la canasta básica subió menos que la inflación en marzo.
La diferencia entre la evolución de la canasta básica y la inflación general se explica por la distinta dinámica de los componentes que integran cada indicador. Mientras el IPC refleja el comportamiento de un conjunto amplio de bienes y servicios, la CBA se concentra exclusivamente en alimentos que cubren requerimientos nutricionales mínimos, y la CBT amplía ese cálculo incorporando otros consumos esenciales mediante un coeficiente basado en patrones de gasto de los hogares.
Para la construcción de la Canasta Básica Alimentaria, el INDEC toma como referencia las necesidades energéticas y proteicas indispensables para la subsistencia, combinadas con los hábitos de consumo relevados en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo). A partir de esa base, la Canasta Básica Total se calcula mediante la incorporación de bienes y servicios no alimentarios, utilizando una relación estadística entre gastos alimentarios y totales.
El dato de marzo se conoció en simultáneo con la difusión del índice de inflación, que mostró una aceleración por encima del 3% mensual, impulsada por distintos rubros de la economía. En ese contexto, la evolución más moderada de las canastas básicas marcó un contraste con el comportamiento del resto de los precios.
La medición de estas canastas resulta central para determinar los niveles de pobreza e indigencia en el país, ya que establecen los ingresos mínimos necesarios para que un hogar cubra sus necesidades básicas. Su evolución, por lo tanto, incide directamente en la medición de los indicadores sociales y en el análisis de las condiciones de vida de la población.
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