25 de junio de 2026
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Súper RIGI, el nuevo régimen impulsado por el Gobierno de Javier Milei para atraer inversiones de al menos u$s1.000 millones. La iniciativa otorga beneficios fiscales, estabilidad por 30 años y libre disponibilidad de divisas, y ahora deberá ser debatida en el Senado.
La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de Súper RIGI, la herramienta promovida por el Gobierno nacional para incentivar el desembarco de grandes inversiones en Argentina. La iniciativa fue aprobada con 130 votos a favor, 106 en contra y siete abstenciones, luego de una extensa sesión en la que el oficialismo logró reunir el respaldo del PRO, la UCR, el MID y bloques provinciales.
El nuevo régimen está destinado a proyectos de "nuevas actividades económicas" que impliquen inversiones mínimas de u$s1.000 millones. A cambio, las empresas accederán a beneficios impositivos, estabilidad regulatoria durante tres décadas y un esquema especial para el manejo de divisas.
El proyecto aprobado en Diputados establece un régimen especial para atraer grandes inversiones productivas a Argentina. Entre sus principales características se encuentra una estabilidad jurídica y fiscal de 30 años, con posibilidad de resolver conflictos mediante arbitrajes internacionales.
Además, contempla una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, por debajo del 25% previsto en el régimen RIGI vigente.
La iniciativa también incluye exenciones de derechos de importación y exportación para bienes vinculados a los proyectos de inversión, una alícuota reducida del 3,5% sobre dividendos y utilidades, y una contribución patronal del 10%.
Otro de los beneficios destacados es la posibilidad de computar doble cada dólar destinado a investigación y desarrollo para cumplir con el compromiso de inversión exigido.
Durante el tratamiento parlamentario, el oficialismo introdujo modificaciones para sumar respaldos de bloques aliados.
Entre los cambios incorporados figura la obligación de destinar al menos el 20% de la inversión total a proveedores locales. También se agregó un incentivo específico para el financiamiento de proyectos de investigación y desarrollo, una demanda impulsada por el MID.
Por otra parte, a pedido del PRO, se estableció la creación de un registro público de proyectos y la institucionalización de un proceso de evaluación previo a la eventual prórroga de los beneficios contemplados en el régimen.
Estas modificaciones fueron determinantes para consolidar la mayoría que permitió la aprobación de la iniciativa.

La aprobación del proyecto contó con el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, el MID y bloques provinciales de Tucumán, Salta, Misiones, Neuquén, Santa Cruz y San Juan.
En tanto, rechazaron la iniciativa Unión por la Patria, Provincias Unidas, la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda.
Las siete abstenciones correspondieron a legisladores que habitualmente alternan entre el acompañamiento y la oposición al Gobierno nacional.
Durante el debate, el diputado libertario Alberto "Bertie" Benegas Lynch defendió el proyecto y sostuvo que "nadie debería oponerse a un incentivo a grandes inversiones de nuevas industrias". Además, afirmó que "el capital va a donde hay negocios y hay seguridad institucional".
Desde la oposición cuestionaron la amplitud de los beneficios otorgados a los futuros inversores y plantearon que varios de los proyectos potenciales ya habían manifestado interés en invertir en Argentina antes de la creación del régimen.
El diputado de Unión por la Patria, Mario Manrique, sostuvo que la iniciativa representa "un negociado entre particulares" y cuestionó que se otorguen beneficios extraordinarios a empresas cuya actividad aún no está definida.
Por su parte, el legislador Martín Lousteau advirtió que el proyecto busca otorgar condiciones excepcionales al capital privado mediante beneficios impositivos, estabilidad regulatoria y acceso a mecanismos de litigio fuera del país.
En contraposición, el radical mendocino Lisandro Nieri defendió la iniciativa y argumentó que la competencia global por atraer inversiones obliga a ofrecer incentivos fiscales y financieros. "Esto apunta a que podamos atraer aquellos proyectos de escala mundial que estén viendo dónde radicarse", afirmó.
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La aprobación del Súper RIGI representa una de las principales apuestas del Gobierno de Javier Milei para impulsar inversiones de gran escala en sectores considerados estratégicos para la economía argentina.
Con media sanción obtenida en Diputados, la discusión se trasladará ahora al Senado, donde el proyecto enfrentará una nueva prueba política antes de convertirse en ley.
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