16 de julio de 2026
La utilización de la capacidad instalada de la industria volvió a deteriorarse en mayo y se ubicó en el 58,4%, según informó el INDEC. El indicador quedó por debajo del nivel de abril y del registrado un año atrás, en un contexto marcado por la caída de la actividad industrial y el fuerte retroceso de sectores como la metalmecánica, la industria automotriz y el textil.
La industria argentina continúa mostrando señales de debilidad. De acuerdo con el último informe del INDEC, las fábricas operaron al 58,4% de su capacidad instalada en mayo, por debajo del 59,9% registrado en abril y del 58,9% de mayo de 2025. El dato se conoció en paralelo a una caída interanual del 5,7% en la producción industrial, reflejando las dificultades del sector manufacturero para consolidar una recuperación.
Con estos números, la capacidad ociosa volvió a superar el 40%, un nivel que evidencia el menor nivel de actividad en gran parte de la estructura industrial argentina y la persistencia de problemas para recuperar los registros observados entre 2021 y 2023.
Según el relevamiento oficial, cinco de los doce bloques industriales se ubicaron por encima del promedio general de utilización.
El mejor desempeño volvió a corresponder a la Refinación del petróleo, que alcanzó un nivel de utilización del 88,7%, impulsada por un mayor procesamiento de crudo y por el incremento en la producción de gasoil y naftas.
También se ubicaron por encima de la media las Industrias metálicas básicas (75,4%), Papel y cartón (68,1%), Sustancias y productos químicos (65,6%) y Alimentos y bebidas (60%), aunque este último sector mostró un retroceso respecto de los niveles observados un año atrás.
En el otro extremo, siete bloques industriales permanecieron por debajo del promedio general y varios de ellos registraron niveles de utilización inferiores al 50%.
La situación más delicada volvió a observarse en la Metalmecánica, que operó al 38,7% de su capacidad instalada, frente al 46% registrado en mayo del año pasado. Según explicó el INDEC, el retroceso estuvo asociado a una fuerte caída en la fabricación de maquinaria agropecuaria (-29,6%) y de electrodomésticos (-34,1%).
La industria automotriz también evidenció un importante deterioro. La utilización de la capacidad instalada cayó del 56,8% al 45,5%, en línea con la menor producción de vehículos registrada durante mayo.
Otro de los sectores que continúa mostrando dificultades es el textil. Durante mayo operó apenas al 42,2% de su capacidad, por debajo del 47,4% registrado en el mismo mes de 2025.
La caída del sector se encuentra vinculada a una menor demanda interna y al incremento de la competencia de productos importados, factores que vienen siendo señalados por las empresas textiles y las cámaras industriales durante los últimos meses.
También presentaron bajos niveles de utilización los sectores de Caucho y plástico (39,6%) y Tabaco (43,2%), consolidando un escenario de elevada capacidad ociosa en buena parte del entramado manufacturero.
Los datos de utilización de capacidad instalada se conocieron en simultáneo con una nueva caída del Índice de Producción Industrial (IPI), que mostró un retroceso interanual del 5,7% en mayo.

La capacidad ociosa superó nuevamente el 40% en medio de la caída de la actividad manufacturera.
El indicador de capacidad instalada es uno de los principales termómetros para medir el nivel de actividad fabril y la demanda efectiva sobre el aparato productivo. Su deterioro refleja que una parte importante de las empresas continúa operando por debajo de su potencial productivo.
La persistencia de elevados niveles de capacidad ociosa también constituye una señal de alerta para el empleo industrial y las decisiones de inversión, en un contexto en el que distintos sectores manufactureros continúan reclamando medidas que impulsen la actividad.
El retroceso de la utilización de la capacidad instalada vuelve a poner de manifiesto la heterogeneidad de la recuperación económica en Argentina. Mientras sectores vinculados a la energía y la refinación muestran mejores desempeños, gran parte de la industria orientada al mercado interno continúa afectada por la menor demanda y la desaceleración de la actividad.
La evolución de este indicador será clave para determinar si la industria argentina logra recuperar dinamismo durante el segundo semestre o si persisten las dificultades en sectores estratégicos como la metalmecánica, la industria automotriz y el textil.
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