23 de julio de 2026
Un informe del centro de estudios CIFRA reveló que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acumuló una pérdida superior al 40% en su poder adquisitivo desde el inicio del gobierno de Javier Milei. El estudio advierte que el ingreso mínimo lleva dos años consecutivos de caída real y que ya no alcanza para cubrir la canasta básica alimentaria.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) continúa perdiendo capacidad de compra en Argentina. De acuerdo con el último informe elaborado por el centro de investigación CIFRA, desde la asunción del presidente Javier Milei, el ingreso mínimo acumuló una caída superior al 40% en términos reales, luego del fuerte impacto que provocó la devaluación de diciembre de 2023 y de una serie de incrementos que no lograron compensar la inflación.
El trabajo sostiene que la mayor pérdida se produjo durante los primeros meses de la actual gestión, cuando la aceleración de los precios redujo el poder adquisitivo del salario mínimo cerca de un 30%. Desde entonces, lejos de recuperarse, el indicador continuó registrando bajas mensuales consecutivas.
El informe señala que, durante este período, las negociaciones del Consejo del Salario no alcanzaron consensos entre empresarios y sindicatos. Como consecuencia, todos los aumentos del Salario Mínimo fueron definidos por la Secretaría de Trabajo.
Según CIFRA, las actualizaciones establecidas por el Gobierno se alinearon con las propuestas del sector empresario, lo que derivó en incrementos nominales insuficientes para compensar el aumento del costo de vida y consolidó la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores que perciben el ingreso mínimo.
El estudio concluye que el SMVM perdió progresivamente su capacidad para funcionar como referencia salarial dentro del mercado laboral argentino.
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El relevamiento también compara la evolución histórica del ingreso mínimo. De acuerdo con CIFRA, el poder de compra del Salario Mínimo es actualmente un 60% inferior al registrado en 2015 y se ubica 20% por debajo de los niveles observados durante la década de 1990.
El informe ejemplifica esa pérdida mediante la evolución del precio de distintos productos de consumo cotidiano. En junio de 2016, una hora de trabajo remunerada con el salario mínimo equivalía al valor de un kilogramo de pan. En la actualidad, con un ingreso horario de $1.839, se necesitan aproximadamente dos horas y media de trabajo para comprar la misma cantidad.
La diferencia también se observa en otros alimentos. En el caso de la carne picada, hace diez años eran necesarias dos horas de trabajo para adquirir un kilogramo, mientras que actualmente se requieren casi seis horas.

Hoy se necesitan dos horas y media de trabajo con el Salario Mínimo para comprar un kilo de pan.
Otro de los datos destacados por CIFRA es la relación entre el ingreso mínimo y las líneas oficiales de pobreza e indigencia.
Según el informe, el Salario Mínimo correspondiente al último mes de junio alcanzó para cubrir apenas algo más de la mitad de la Canasta Básica Alimentaria, utilizada para medir la línea de indigencia de una familia tipo.
Asimismo, el estudio señala que actualmente son necesarios más de cuatro salarios mínimos para superar la Canasta Básica Total, indicador que determina la línea de pobreza en Argentina.
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El deterioro del Salario Mínimo también se evidencia en el costo de los servicios públicos.
De acuerdo con el informe, en 2016 un trabajador que percibía el ingreso mínimo necesitaba apenas 15 minutos de trabajo para pagar un viaje de ida y vuelta en subte. Actualmente, para afrontar el mismo gasto debe trabajar 1 hora y 41 minutos.
Para CIFRA, estos datos muestran el deterioro sostenido del ingreso mínimo frente al aumento del costo de vida y la pérdida de capacidad de compra registrada durante los últimos años.
El informe también analiza la evolución del Salario Mínimo respecto de los ingresos registrados del sector privado.
En junio de 2016, el ingreso mínimo representaba el 37,2% del salario promedio registrado. En la actualidad, esa relación cayó al 16,6%, lo que, según el estudio, evidencia que el SMVM dejó de funcionar como un verdadero piso salarial y perdió relevancia como referencia para las remuneraciones del mercado de trabajo.
Los datos difundidos por CIFRA reflejan un deterioro sostenido del Salario Mínimo, Vital y Móvil durante los últimos años y, en particular, desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El informe sostiene que la combinación entre inflación, devaluación y aumentos nominales inferiores al incremento de los precios redujo significativamente el poder de compra del ingreso mínimo.
La evolución del SMVM constituye uno de los principales indicadores utilizados para medir la capacidad adquisitiva de los trabajadores de menores ingresos y su relación con el costo de vida en Argentina.
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