29 de julio de 2026
El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, cuestionó con dureza las declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva y sostuvo que el mandatario argentino perjudica los intereses de su propio país. También criticó la participación del Presidente en un acto político en San Pablo y defendió la importancia de la relación bilateral.
La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo luego de que el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, respondiera a las declaraciones del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva. Durante un encuentro entre empresarios brasileños y surcoreanos en San Pablo, el funcionario sostuvo que los dichos del mandatario argentino afectan la relación entre ambos países y "perjudican a su propio país".
Alckmin lamentó el enfrentamiento público y destacó que Brasil es el principal socio comercial de Argentina, por lo que consideró inconveniente el nivel de confrontación alcanzado entre ambos gobiernos.
Durante su intervención en San Pablo, el vicepresidente brasileño afirmó: "Es lamentable que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país".
Además, criticó la presencia de Javier Milei en un acto político realizado en Brasil, donde el mandatario argentino participó del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.
Alckmin sostuvo que la participación del Presidente argentino representó una injerencia en la política interna brasileña.
"Un presidente no debe involucrarse en la elección de otro país y, además de ser una intromisión en asuntos internos de Brasil, lo hace de manera grosera, absolutamente grosera", expresó el vicepresidente brasileño.
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La tensión diplomática se profundizó el sábado, cuando Javier Milei viajó a San Pablo para participar del acto encabezado por Flavio Bolsonaro.
Durante su discurso, el Presidente argentino lanzó fuertes críticas contra Lula da Silva, a quien calificó de "ladrón", "presidiario" y "basura socialista".
Además, también apuntó contra el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, a quien llamó "basura calva".
Las declaraciones generaron una inmediata reacción del Gobierno brasileño.
Luego de los dichos de Javier Milei, el Gobierno de Brasil convocó al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para transmitir formalmente el malestar de la administración de Lula da Silva.
Posteriormente, se produjo un primer contacto diplomático en el Palacio de Itamaraty, donde el canciller brasileño, Mauro Vieira, mantuvo una reunión con el representante argentino.
Sin embargo, el encuentro concluyó sin avances concretos que permitieran reducir la tensión entre ambos gobiernos.
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En medio del conflicto político, Geraldo Alckmin puso el foco en la relación económica entre ambos países.
"Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil", afirmó el vicepresidente al remarcar la importancia estratégica del vínculo bilateral.
Las declaraciones llegaron en un contexto de creciente tensión política entre los gobiernos de Javier Milei y Lula da Silva, aunque ambas administraciones mantienen abiertos los canales diplomáticos institucionales.
Aunque ambos países continúan manteniendo contactos institucionales a través de sus respectivas cancillerías, el intercambio de críticas públicas elevó la tensión política en un vínculo que también resulta estratégico por su peso comercial y regional.
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