19 de agosto de 2026
El 37,5% de los niños y adolescentes en Argentina tuvo dificultades para acceder a ropa y calzado durante el último año, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA. El problema se profundiza entre los hogares de menores ingresos y el estudio también advierte sobre dificultades en el aprendizaje, la integración social y el bienestar emocional.
El 37,5% de los niños y adolescentes tuvo problemas para acceder a ropa y calzado durante el último año, de acuerdo con el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA). El relevamiento mostró además una marcada desigualdad según el nivel socioeconómico de los hogares y analizó el impacto de las transferencias estatales sobre la pobreza infantil y la indigencia.
La situación fue significativamente más grave entre los sectores de menores ingresos. Allí, el 58,3% de los niños registró dificultades para acceder a ropa y calzado, mientras que entre los hogares de sectores medios y altos el porcentaje descendió al 17,8%.
El informe del ODSA de la UCA expuso las diferencias existentes entre los niños y adolescentes según el nivel socioeconómico de sus hogares. Mientras que más de la mitad de los chicos pertenecientes a los sectores de menores ingresos tuvo dificultades para acceder a ropa y calzado, el problema afectó a menos de dos de cada diez en los sectores medios y altos.
De esta manera, el estudio volvió a reflejar la desigualdad en las condiciones materiales que atraviesan los niños y adolescentes en Argentina, con una diferencia de más de 40 puntos porcentuales entre ambos grupos.
El relevamiento también señaló que las privaciones materiales no se limitan al acceso a bienes básicos y pueden estar acompañadas por otras dificultades vinculadas al desarrollo y la vida cotidiana de los chicos.
Según los datos difundidos por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, el 36,8% de los niños evaluados presentó dificultades vinculadas al aprendizaje.
A su vez, el 27,3% manifestó problemas para relacionarse con sus pares o integrarse a grupos, mientras que el 18,1% atravesó situaciones de malestar emocional.
El informe analizó así distintas dimensiones que exceden las condiciones materiales y que forman parte de la situación que atraviesan los niños y adolescentes en el marco de la pobreza infantil en Argentina.
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El estudio del ODSA destacó el papel de las transferencias estatales en la contención de la pobreza infantil. De acuerdo con el informe, programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar explican más del 90% de la reducción de la pobreza infantil.
En el caso de las situaciones de indigencia extrema, la incidencia de estas prestaciones es todavía mayor: entre el 97% y el 98% de la contención de esos casos, según los datos analizados por el Observatorio.
El informe también mostró qué ocurriría sin estas ayudas. Sin las transferencias estatales, la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza infantil aumentaría del 42,5% al 47,8%.
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Entre los hogares de menores ingresos, la dificultad para acceder a ropa y calzado alcanzó al 58,3% de los chicos.
La situación de la primera infancia y el Plan 1.000 Días
En el grupo de niños de 0 a 3 años, el informe destacó el efecto de políticas específicas, entre ellas el Plan 1.000 Días.
Según el estudio, estas herramientas contribuyeron a que la primera infancia mantenga de manera sostenida los niveles más bajos de pobreza dentro de la serie analizada.
Sin embargo, el relevamiento advirtió que la capacidad de las prestaciones para cubrir las necesidades básicas continúa siendo limitada, pese al impacto que tienen las transferencias en la reducción de los indicadores de pobreza e indigencia.
Durante 2026, la cobertura de la canasta alimentaria mostró una recuperación y alcanzó niveles de entre el 39% y el 62%.
La cifra representa una mejora respecto de 2024, cuando la cobertura oscilaba entre el 12% y el 28%, según los datos consignados en el informe.
Aun con esa recuperación, el estudio del ODSA de la UCA remarcó que las transferencias estatales no alcanzan para revertir completamente las condiciones de pobreza infantil.
Los resultados del informe permiten observar, por un lado, la persistencia de dificultades materiales entre una parte significativa de los niños y adolescentes en Argentina y, por otro, la incidencia de las políticas de transferencia de ingresos sobre los indicadores de pobreza e indigencia.
La diferencia entre los hogares de menores ingresos y los sectores medios y altos aparece como uno de los datos centrales del relevamiento: mientras el 58,3% de los chicos de los sectores más vulnerables tuvo problemas para acceder a ropa y calzado, la cifra fue del 17,8% entre los hogares medios y altos.
Al mismo tiempo, el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA señaló que prestaciones como la AUH, la Tarjeta Alimentar y las políticas dirigidas a la primera infancia cumplen un papel central en la contención de la pobreza infantil, aunque su alcance todavía resulta insuficiente para revertir por completo las privaciones registradas.
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