26 de agosto de 2026
Un informe del diario británico expuso el impacto de la deuda de los hogares durante la gestión de Javier Milei. Unos 5,8 millones de argentinos están atrasados en sus pagos, mientras las tasas de interés siguen en niveles elevados y los salarios no logran acompañar el costo de vida.
El Financial Times expone que millones de argentinos no pueden pagar sus créditos y la economía de Milei enfrenta un nuevo problema: un informe del diario británico expuso el impacto de la deuda de los hogares durante la gestión de Javier Milei.
Unos 5,8 millones de argentinos están atrasados en sus pagos, mientras las tasas de interés siguen en niveles elevados y los salarios no logran acompañar el costo de vida. La recuperación del crédito que el Gobierno de Javier Milei presenta como una señal de normalización de la economía empieza a mostrar una cara mucho más incómoda: millones de argentinos están recurriendo al endeudamiento para llegar a fin de mes y una parte creciente no consigue pagar sus obligaciones.
Un informe publicado por el Financial Times puso el foco sobre el deterioro de la capacidad de pago de los hogares argentinos y describió una situación que excede los balances de bancos y empresas financieras: el endeudamiento se convirtió para muchas familias en una herramienta para sostener el consumo cotidiano.
Según datos citados por el periódico británico, unos 5,8 millones de personas están atrasadas en sus pagos, cerca de un tercio del total de quienes tienen deudas. El problema aparece en un contexto en el que la inflación bajó considerablemente respecto de los niveles de 2024, pero los ingresos de muchos hogares no recuperaron el poder de compra perdido.
El crédito volvió, pero también volvió la morosidad. Durante años, la inflación argentina tuvo un efecto particular sobre las deudas: la rápida pérdida de valor del peso licuaba parte de las obligaciones nominales.El escenario cambió con la estabilización de los precios y el regreso de tasas reales positivas. Para quienes toman un préstamo, la deuda ya no pierde valor rápidamente frente a la inflación y las cuotas pueden convertirse en una carga mucho más difícil de sostener.
El resultado es una paradoja: el sistema financiero volvió a prestar, pero una parte de los hogares que accedió a esos créditos no tiene ingresos suficientes para devolverlos.La morosidad bancaria argentina llegó al 7,3% de los préstamos al sector privado en marzo de 2026, el nivel más alto entre los países latinoamericanos relevados por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) y muy por encima del promedio regional del 2,78%.
De reparar el auto a deber más de US$11.000El Financial Times reconstruyó el caso de Jonatan Verón, un conductor de Uber de La Plata de 41 años.A comienzos de 2025 pidió un préstamo bancario de aproximadamente US$1.300 para reparar el motor de su automóvil. Meses después comenzó a atrasarse con las cuotas porque sus ingresos no lograban seguir el ritmo del costo de vida.Una nueva emergencia -una cubierta que se rompió- lo llevó a pedir otros US$330 a un prestamista informal con una tasa del 300%.Con el paso del tiempo, sus deudas se multiplicaron hasta superar los US$11.000, según el relato publicado por el diario británico.
El caso funciona como una fotografía del problema: una deuda inicialmente destinada a resolver una necesidad puntual puede transformarse en una cadena de nuevos préstamos cuando el ingreso disponible no alcanza.Tasas de interés que pueden superar el 100%, el problema no se limita al volumen de deuda. También importa cuánto cuesta financiarla.
El FT señala que las tasas reales se volvieron fuertemente positivas y que los intereses de determinados créditos pueden superar ampliamente el 100%. Esto afecta especialmente a quienes recurren a tarjetas, préstamos personales y plataformas digitales.Otro caso citado por el periódico es el de Oriana Fernández, una joven de 24 años que acumuló una deuda cercana a US$3.300 en su tarjeta de crédito, con una tasa del 132%, después de utilizar parte del financiamiento para afrontar la mudanza y el alquiler tras separarse de su pareja.
El problema se agrava cuando los salarios aumentan por debajo del costo de vida o cuando las familias enfrentan nuevos gastos derivados de la eliminación de subsidios y la actualización de tarifas. Las fintech, en el centro de la discusión. Uno de los sectores que aparece particularmente expuesto es el de las fintech y billeteras digitales.Según datos de Equilibra citados por el Financial Times, más del 32% del crédito otorgado a individuos por fintech y otros prestamistas no bancarios presenta atrasos. El crecimiento de estas plataformas democratizó el acceso al crédito para personas que muchas veces tienen dificultades para conseguir un préstamo bancario tradicional.
Pero también abrió una discusión sobre el costo de ese financiamiento.Organizaciones de deudores y sectores de la oposición cuestionan las tasas y hablan de prácticas abusivas. Desde la industria fintech, en cambio, sostienen que las tasas más elevadas reflejan el mayor riesgo de los clientes a los que prestan y que este tipo de financiamiento todavía representa una porción limitada del total de la deuda en mora.Milei rechaza un rescate para los deudores. La discusión también adquirió una dimensión política.
LEE MÁS: Apuntes para después de Milei
El Gobierno de Milei sostiene que el aumento de la morosidad no constituye una crisis y plantea que se trata fundamentalmente de una relación entre privados. El propio Presidente cuestionó públicamente a quienes asumieron deudas y planteó, en términos provocativos, que nadie fue obligado a pedir esos créditos. La Casa Rosada también sostiene que el incremento de la morosidad puede ser una consecuencia transitoria de la expansión del crédito privado después de años en los que el sistema financiero argentino prácticamente no prestaba. Sin embargo, economistas advierten que el volumen de personas involucradas puede transformar un problema individual en una cuestión de impacto macroeconómico.

Las Fintech y las entidades crediticias no bancarias, en el ojo de tormenta en medio del aumento del endeudamiento.
El Gobierno necesita que el crédito vuelva a mover la economía. El problema tiene una dimensión adicional: el crédito es una de las herramientas que el Gobierno considera necesarias para recuperar el consumo y la actividad económica.Pero si millones de personas ya están endeudadas y tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones, la capacidad de seguir tomando nuevos préstamos se reduce. El economista Amílcar Collante, citado por el Financial Times, planteó que cuando el fenómeno alcanza a millones de personas deja de ser exclusivamente un problema microeconómico y puede convertirse en uno macroeconómico.El ministro de Economía, Luis Caputo, busca alternativas para ampliar el mercado crediticio.

Gráfico del Financial Times que muestra la evolución de la inflación en el país.
Entre las medidas recientes aparece la flexibilización de algunas restricciones para que los bancos puedan prestar en dólares a empresas y un nuevo esquema destinado a impulsar el crédito hipotecario.Una economía que crece, pero no alcanza a todos. El dato que atraviesa todo el fenómeno es la diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la economía cotidiana.La inflación anual pasó de un pico cercano al 289% en 2024 a alrededor del 34%, según los datos citados por el Financial Times.
Pero la estabilización de los precios no significa automáticamente una recuperación del poder adquisitivo para todos los hogares.Sectores como la construcción, la industria y el comercio atraviesan dificultades, mientras actividades vinculadas con la energía y el agro muestran un desempeño más favorable.Así aparece una de las principales tensiones de la economía de Milei: la estabilización puede mejorar las variables financieras mientras una parte de la sociedad todavía enfrenta ingresos estancados, tarifas más altas y deudas cada vez más difíciles de pagar.El desafío para el Gobierno será demostrar que la recuperación del crédito puede convertirse en un motor genuino del consumo y la inversión y no, por el contrario, en una nueva forma de financiar la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
Porque cuando el crédito deja de servir para comprar una casa, invertir o producir y empieza a utilizarse para pagar el supermercado, el alquiler o una reparación urgente, la deuda deja de ser una herramienta de crecimiento y comienza a convertirse en un síntoma de la crisis de ingresos.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario