22 de septiembre de 2026
Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado con datos del Banco Central, detectó 882.173 deudores con compromisos financieros transferidos a agencias de cobranza. Además, creció la cantidad de personas con más de un año de atraso.
Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado con datos del Banco Central, identificó a 882.173 deudores con compromisos financieros transferidos a agencias de cobranza. El dato se conoce mientras aumenta la morosidad de los hogares y crecen los atrasos de más de seis meses.
Un total de 882.173 deudores tenía en julio sus compromisos financieros transferidos a agencias de cobranza, según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) elaborado a partir de datos del Banco Central. La cifra refleja el crecimiento de una modalidad en la que entidades especializadas adquieren créditos con dificultades de recuperación y luego intentan cobrar esas obligaciones.
De acuerdo con el relevamiento, un grupo de 11 entidades, integrado por estudios de cobranza, fondos de inversión y fideicomisos, concentra el 15% de los deudores morosos y el 9,6% de las líneas de crédito irregulares.
Sin embargo, las carteras transferidas representan apenas el 3,6% del monto total en mora. El mecanismo consiste en que las empresas especializadas adquieren créditos por una fracción de su valor y buscan recuperar posteriormente una suma superior al precio pagado.
El informe del IAG señaló que las agencias de cobranza adquirieron un peso mayor durante el último año, en paralelo con el aumento de las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras.
El esquema contempla la transferencia de créditos con problemas de recuperación desde bancos y otras compañías hacia estudios de cobranza, fondos de inversión y fideicomisos.
Según el relevamiento, las 11 entidades analizadas concentran una parte significativa de los deudores morosos, aunque los créditos que poseen representan una proporción menor del monto total de las deudas en situación irregular.
El deterioro también se observa en la evolución de los plazos de atraso. Durante el último año, la cantidad de personas que no registraban atrasos en sus obligaciones cayó en 887.010, mientras también se redujo el número de deudores con demoras de hasta seis meses.
En cambio, aumentaron los casos de morosidad prolongada. Los deudores con atrasos de entre seis meses y un año crecieron en 536.899 personas, mientras que aquellos que acumulan más de un año sin cumplir con sus compromisos aumentaron en 1.298.950.
En términos interanuales, el grupo con más de un año de atraso se expandió un 60%, mientras que el segmento que acumula entre seis meses y un año de mora registró un incremento del 63%.
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El último informe del Banco Central también registró un incremento de la irregularidad crediticia de los hogares. En julio, la morosidad del crédito destinado a las familias alcanzó el 12,9%, frente al 5,6% registrado un año antes.
El dato muestra un aumento de 7,3 puntos porcentuales en el indicador durante el período analizado.
La evolución de los atrasos también se refleja en la cantidad de personas clasificadas dentro de los niveles más prolongados de incumplimiento.

La morosidad del crédito destinado a las familias alcanzó el 12,9% en julio, según datos del Banco Central.
Otro de los datos destacados por el IAG es la cantidad de personas consideradas "irrecuperables". Según el informe, son 3,4 millones de personas las que se encuentran dentro de esta categoría, correspondiente a quienes acumulan un año o más de atraso.
Dentro de ese grupo, la mitad registra una deuda total de $77.900 o menos.
El dato permite dimensionar la cantidad de personas que acumulan períodos prolongados de incumplimiento y forman parte de las categorías de mayor atraso dentro del sistema crediticio.
El Instituto Argentina Grande también puso el foco en las prácticas utilizadas durante los procesos de recuperación de las deudas. El organismo advirtió que algunos mecanismos pueden incluir situaciones de presión y hostigamiento, conductas que, según señaló, están alcanzadas por la normativa vigente.
De esta manera, el crecimiento de las carteras derivadas a empresas especializadas en cobranza no solo aparece vinculado al aumento de la cantidad de deudores morosos, sino también a las modalidades utilizadas para intentar recuperar esos créditos.
Los datos relevados por el IAG y el Banco Central muestran un aumento de la morosidad crediticia de los hogares, especialmente entre quienes acumulan períodos prolongados de atraso.
Mientras disminuyó la cantidad de personas sin atrasos o con demoras de hasta seis meses, aumentaron los grupos que acumulan entre seis meses y un año y más de un año de incumplimiento.
En ese escenario, las agencias de cobranza concentran una parte de los créditos irregulares y de los deudores morosos, mientras que millones de personas permanecen dentro de las categorías de mayor atraso.
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