5 de octubre de 2026
La cadena de panaderías Pandanés, creada en 2017 por los daneses Lise Lundme Funch y Klaus Riskaer Pedersen, cerró sus 20 locales restantes y anunció el pedido de quiebra. Los 150 empleados fueron notificados mediante un mensaje de WhatsApp enviado a las cuatro de la mañana.
La cadena de panaderías Pandanés dejó de operar y solicitará su propia quiebra después de atravesar una fuerte crisis económica que incluyó cheques rechazados, reducción de locales y una caída de las ventas superior al 50%, según comunicaron sus dueños. El cierre dejó a 150 trabajadores sin empleo, quienes fueron informados de la decisión mediante un mensaje de WhatsApp enviado durante la madrugada.
La empresa había llegado a tener 25 locales y nació en 2017 con el objetivo de "revolucionar el concepto de pan en la Argentina", con la masa madre como uno de sus principales productos. La impulsora del proyecto fue la danesa Lise Lundme Funch, quien había llegado al país en 2007 y comenzó a producir pan pese a no ser panadera.
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El cierre de Pandanés se produjo después de varios meses de crisis. En abril se había conocido que la empresa acumulaba 57 cheques rechazados por más de $58 millones, mientras avanzaba con una reducción de su planta y un ajuste de locales y personal.
En ese momento, la compañía había solicitado la apertura de un concurso preventivo. Sin embargo, las medidas no alcanzaron para revertir la situación financiera y durante las últimas semanas continuaron los cierres de sucursales.
Entre los locales que bajaron sus persianas estuvieron los de Echeverría 1677, Ciudad de la Paz 2024, en Belgrano, y Cuenca 3459, en Villa del Parque. El viernes pasado también cerraron sucursales en Villa Crespo y Villa Devoto. Para entonces, quedaban apenas 20 locales abiertos.

La última jornada de los trabajadores transcurrió con normalidad. Según el relato de los empleados, al finalizar el día los dueños de Pandanés cambiaron durante la madrugada las cerraduras de los 20 locales que permanecían abiertos.
A las cuatro de la mañana, Lise Lundme Funch y Klaus Riskaer Pedersen enviaron un mensaje de WhatsApp a los aproximadamente 150 empleados para comunicarles que la empresa dejaba de operar.
"Hoy tenemos que comunicarles una noticia muy difícil. Como les contamos, Pandanés viene atravesando una situación económica muy compleja", comenzó el mensaje enviado por los propietarios.
En el texto, explicaron que habían buscado alternativas para continuar con la actividad, pero que la empresa se había quedado "sin los fondos necesarios para continuar funcionando y para afrontar las obligaciones que tiene por delante".
Finalmente, comunicaron: "A partir de hoy Pandanés deja de operar y se solicitará la quiebra de la empresa". También indicaron que los trabajadores no debían presentarse a trabajar desde ese día.
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Tras recibir el mensaje, varios trabajadores se dirigieron a sus lugares de trabajo, pero se encontraron con las puertas cerradas y las cerraduras cambiadas. En la sucursal de Pueyrredón y Arenales, en Recoleta, los empleados realizaron una protesta.
Belén, quien trabajaba desde hacía dos años y medio en la empresa, relató que recién el 30 de septiembre habían terminado de pagarles el sueldo y el aguinaldo.
"El 30 de septiembre recién nos terminaron de pagar el sueldo y el aguinaldo. No nos hacían los aportes a la obra social ni a la jubilación, pero sí nos descontaban las sumas del sueldo", contó.
La trabajadora también denunció que los empleados no podían ingresar a los locales para retirar sus pertenencias.
Erica, encargada de un local y trabajadora de Pandanés durante cuatro años, aseguró que ni siquiera ella conocía los cierres. "Cambiaron las cerraduras de madrugada. Somos muchos los que nos quedamos sin trabajo desde empleados, panaderos, choferes y deliverys. No es la manera despedirnos por un mensaje, no es justo", expresó.
La cadena no sólo comercializaba pan de masa madre en sus locales. También distribuía productos a cientos de clientes gastronómicos y comercios.
Según explicaron los propietarios en el mensaje enviado a los trabajadores, la situación económica de la empresa se había agravado hasta el punto de hacer imposible la continuidad de las operaciones. En el texto señalaron además que las ventas habían caído más del 50%.
El cierre se produjo después de un proceso de reducción de locales y personal que terminó con las 20 sucursales restantes cerradas y el anuncio del pedido de quiebra.
Los trabajadores, además, señalaron que no recibieron telegramas de despido y manifestaron su preocupación por el futuro de las indemnizaciones y por los aportes que, según denunciaron, no habían sido realizados pese a haber sido descontados de sus salarios.
Pandanés había comenzado en 2017 con una propuesta centrada en la elaboración de pan y la utilización de masa madre. La empresa fue creada por Lise Lundme Funch y Klaus Riskaer Pedersen, un economista danés que entre 1989 y 1995 fue miembro del Parlamento Europeo.
Con el paso de los años, la firma llegó a contar con 25 locales y construyó además una red de distribución hacia comercios y establecimientos gastronómicos.
Pero el crecimiento no logró sostenerse frente a la crisis que atravesó la compañía. Primero llegaron los cheques rechazados, luego el cierre de sucursales, la reducción de personal, el concurso preventivo y finalmente el anuncio de que Pandanés dejará de operar y solicitará su propia quiebra.
Así terminó el recorrido de una cadena que había llegado a la Argentina con la promesa de "revolucionar el concepto de pan" y que no consiguió alcanzar los diez años de actividad.
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