6 de noviembre de 2026
A seis meses del cierre de la planta de Concepción del Uruguay, los exempleados siguen sin percibir salarios adeudados ni indemnizaciones. Presentaron un petitorio a Rogelio Frigerio para exigir la intervención del Estado provincial y asistencia para las familias afectadas.
Los exempleados de la planta de Concepción del Uruguay presentaron un petitorio al gobernador de Entre Ríos para exigir el pago de las deudas laborales y asistencia para las familias afectadas por el cierre. Mientras esperan respuestas, sostienen las protestas y advierten sobre las consecuencias sociales y económicas del conflicto.
Los trabajadores de Granja Tres Arroyos de Concepción del Uruguay, que quedaron sin empleo tras el cierre de la planta a comienzos de mayo de 2026, denunciaron que continúan sin cobrar los salarios adeudados ni las indemnizaciones correspondientes. Frente a la falta de respuestas, los operarios autoconvocados elevaron un petitorio al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, para reclamar la intervención del Estado provincial y asistencia para las familias afectadas.
El reclamo expone una situación que va mucho más allá de la pérdida de los puestos de trabajo. Según relataron Eduardo y Cristian, dos referentes de los exempleados, numerosas familias atraviesan serias dificultades económicas y deben recurrir a changas, ayuda de familiares y asistencia alimentaria para cubrir sus necesidades básicas.
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En ese escenario, los trabajadores buscan que el Gobierno provincial deje de estar al margen de un conflicto que afecta a cientos de personas. El documento presentado a Frigerio, fechado el 5 de octubre, contiene siete puntos con demandas laborales y sociales que esperan sean atendidas.
Uno de los principales cuestionamientos de los exempleados está relacionado con presuntas irregularidades en las liquidaciones salariales. Según denunciaron, la empresa habría informado ante ANSES y ARCA pagos de salarios e indemnizaciones que no se habrían acreditado en las cuentas bancarias de los trabajadores.
Cristian sostuvo que algunos exempleados figuraban con determinadas liquidaciones registradas, pese a que aseguraban no haber recibido los depósitos correspondientes. También señaló que permanecían pendientes aguinaldos, indemnizaciones y cuotas alimentarias destinadas a los hijos de los trabajadores.
Otro punto de indignación fue la posibilidad de que la compañía propusiera cancelar parte de sus obligaciones mediante la entrega de pollos. Los operarios rechazaron esa alternativa y reclamaron que las deudas salariales se paguen en dinero, tal como corresponde a sus compromisos laborales.
A las denuncias se sumaron los cuestionamientos por los aportes jubilatorios y la cobertura de obra social. Los trabajadores aseguraron que no contaban con información suficiente sobre esas obligaciones y solicitaron que los organismos correspondientes investigaran la situación.
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El petitorio presentado al gobernador Rogelio Frigerio constituye uno de los puntos centrales de la protesta. Los trabajadores solicitaron el pago inmediato de salarios, indemnizaciones, aguinaldos proporcionales, cuotas alimentarias retenidas y otras liquidaciones pendientes.
Pero el reclamo no se limita a las obligaciones de la empresa. Los exempleados también pidieron que el Estado provincial garantice una red de asistencia para las familias que quedaron sin ingresos, con acceso a alimentos, subsidios y servicios básicos.
La situación plantea un desafío concreto para la administración de Frigerio. Los trabajadores debieron organizarse de manera independiente para sostener sus reclamos y visibilizar las dificultades que atraviesan, mientras esperan que el Gobierno entrerriano intervenga para encontrar una solución.
En un conflicto que se prolonga desde mayo, la presentación de un petitorio con siete puntos vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de respuestas estatales. Para las familias afectadas, la pérdida del empleo no terminó con el cierre de la planta: continúa en las deudas acumuladas, la falta de ingresos y la incertidumbre sobre su futuro laboral.
Los trabajadores de Granja Tres Arroyos reclaman el pago de salarios e indemnizaciones tras el cierre de la planta de Concepción del Uruguay.
Durante la entrevista, los referentes también pusieron en duda los argumentos empresariales sobre la crisis de la planta. Según su versión, la producción se desarrollaba con normalidad antes del cierre, por lo que plantearon interrogantes sobre las razones que motivaron la paralización de las actividades.
Asimismo, cuestionaron la actuación del sindicato por la falta de asambleas informativas y de un plan de lucha. Frente a ese escenario, un grupo de trabajadores decidió organizarse de manera independiente para definir las medidas de protesta.
Los operarios también reclamaron que una eventual reapertura de la fábrica contemple la reincorporación de todo el personal despedido. Además, solicitaron mecanismos de control sobre la empresa, oportunidades laborales en otras compañías del sector avícola y la intervención de la Justicia y de la Secretaría de Trabajo.
Los trabajadores advirtieron que las consecuencias del cierre de la planta no se limitaron a quienes perdieron sus puestos de trabajo. También señalaron el impacto sobre la actividad comercial y económica de Concepción del Uruguay, a partir de la pérdida de ingresos de numerosas familias.
"Es un conflicto de toda la ciudad", expresaron al describir las consecuencias sobre supermercados, comercios y otros sectores vinculados al consumo local.
En ese contexto, los referentes también mencionaron presuntas operaciones patrimoniales y financieras de la compañía que, según su interpretación, resultarían contradictorias con los argumentos de crisis. Esas afirmaciones forman parte de las denuncias de los exempleados y requieren corroboración mediante documentación empresarial y judicial.
La dimensión humana del conflicto también quedó expuesta con el fallecimiento de Carlos Esquivel, un trabajador de 53 años que participaba de los reclamos. Eduardo recordó su situación al referirse a las consecuencias personales y sociales que atraviesan quienes perdieron sus empleos y encuentran dificultades para conseguir una nueva ocupación.
Mientras esperan respuestas a sus reclamos, los operarios autoconvocados continúan realizando vigilias frente a las instalaciones de Granja Tres Arroyos los miércoles y viernes, a partir de las 18. En algunas oportunidades, las manifestaciones también se trasladaron al Monumento a Urquiza.
Los referentes explicaron que las medidas son definidas colectivamente y convocaron a otros exempleados y vecinos a acompañar las protestas.
"No estamos en lucha porque tenemos ganas. No es nuestro deporte favorito cortar una ruta o manifestarnos. Nos gustaría estar en nuestras casas, pero necesitamos visibilizar lo que está pasando", expresaron durante una entrevista en La Pirámide.
Detrás de cada jornada de protesta hay trabajadores que todavía esperan cobrar lo que les corresponde y familias que necesitan recuperar una fuente de ingresos. El petitorio presentado a Frigerio sintetiza esa urgencia: que las deudas laborales se paguen y que el Estado provincial intervenga frente a una crisis que sigue golpeando a Concepción del Uruguay.