Empresas globales miran el sur argentino por su energía, clima frío y disponibilidad de tierras. Neuquén, Chubut y Bahía Blanca aparecen en el mapa de proyectos vinculados a inteligencia artificial.
Un informe de la Universidad de Naciones Unidas advierte que el crecimiento de los centros de datos puede disparar la demanda de agua, energía y suelo. El impacto ambiental de la inteligencia artificial ya genera presión sobre gobiernos y empresas tecnológicas.