En pleno auge del endeudamiento corporativo que alimenta el esquema cambiario, Citrícola San Miguel quedó contra las cuerdas y abrió conversaciones con acreedores para reperfilar vencimientos y bajar la tasa. El caso expone cómo el "dólar barato" incentivó emisiones en moneda dura y deja una señal de alerta para el modelo financiero que busca sostener reservas con financiamiento privado.