9 de septiembre de 2026
La actividad industrial cayó 5% mensual desestacionalizada en julio, en lo que fue la segunda peor baja de toda la serie histórica fuera del inicio de la pandemia. El IPI del Indec registró además un retroceso interanual del 4,9%, mientras la construcción se contrajo 4,6% mensual.
La actividad industrial en Argentina sufrió una fuerte caída en julio y profundizó una dinámica de retrocesos que ya acumula una baja del 3,4% respecto de diciembre y del 9,1% desde la llegada del Gobierno. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturera (IPI) del Indec, la industria se contrajo 5% mensual desestacionalizado y 4,9% interanual.
La menor tracción del mercado interno volvió a aparecer como uno de los principales factores detrás de la caída, con impacto tanto del consumo como de otros sectores de la economía. Entre ellos, la construcción registró una baja del 4,6% mensual desestacionalizada y del 4,5% interanual.
El informe del Indec mostró que la menor demanda interna tuvo un papel central en el retroceso de julio. A la menor dinámica del consumo se sumó el desempeño de la construcción, un sector que funciona como proveedor de distintas ramas industriales.
Uno de los casos más marcados fue el de prendas de vestir, cuero y calzado, que registró una caída del 15,9% interanual. Según detalló el IPI, el resultado respondió a que "los fabricantes nacionales enfrentan una menor demanda interna de sus productos", junto con "una mayor competencia de productos importados".
El sector automotor también registró una baja. La producción de vehículos automotores cayó 5,4% interanual, según los datos recopilados por el Indec a partir de información de Adefa.
En este caso, el organismo explicó que hubo "una disminución interanual de 48,8% en las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales". En contraste, las exportaciones de vehículos aumentaron 28,3% interanual, principalmente por las ventas a Brasil.
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La contracción también alcanzó a alimentos y bebidas, cuya actividad cayó 0,5% interanual. Dentro de ese segmento, los despachos de vino al mercado interno bajaron 1,4%, mientras también se registró una disminución de las exportaciones.
Otro de los sectores más afectados fue el de productos minerales no metálicos, que registró una caída del 12,6% interanual, en buena medida vinculada a la menor demanda proveniente de la construcción.
Dentro de ese grupo, los productos de arcilla y cerámica no refractaria retrocedieron 41,3%, debido al menor nivel de elaboración de ladrillos. El cemento cayó 6,9% interanual, mientras que el consumo interno de cemento portland disminuyó 8,1%.
A su vez, los artículos de cemento y yeso registraron una baja del 6,1% interanual, asociada a una menor demanda interna de hormigón elaborado.

La industria argentina y el impacto sobre el empleo
La evolución de la industria argentina también tiene relevancia por su peso en el empleo registrado. Según el texto, el sector representó en mayo el 18,1% de los puestos de trabajo asalariados registrados del sector privado, ubicándose detrás del comercio como el segundo sector con mayor incidencia.
El desempeño industrial tiene, de acuerdo con el análisis incluido en el informe, un efecto sobre la propia actividad a través de la evolución de la masa salarial y el consumo interno.
La caída acumulada de la industria se produce, además, en una dinámica que el texto caracteriza como un "serrucho", con subas y bajas que no logran consolidar una recuperación y mantienen una tendencia descendente.
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La consultora I+D, vinculada al exdirector de la UIA Diego Coatz, sintetizó el escenario al señalar: "Los datos confirman el estancamiento estructural con tendencia a la baja del sector industrial desde hace más de un año. La economía sigue mostrando un 'serrucho' que no se transforma en recuperación sino que sigue con tendencia a la baja".
Por su parte, la consultora LCG señaló que no observa factores que impulsen una recuperación. En su análisis mencionó como obstáculos "los crecientes ratios de mora del sector, la demanda interna deprimida, la competencia de las importaciones y la inflación en dólares".
De esta manera, la evolución de la demanda interna, la competencia de productos importados y el desempeño de sectores como la construcción aparecen entre los elementos destacados en el diagnóstico sobre la actividad industrial.
La actividad de la construcción también profundizó su tendencia negativa durante julio. El sector registró una caída del 4,6% mensual desestacionalizada y del 4,5% interanual.
La baja implicó que la construcción acumulara una contracción del 3,6% respecto de diciembre. Si la comparación se realiza desde la llegada del Gobierno, el derrumbe acumulado alcanza el 24,4%.
La caída de julio fue la segunda consecutiva y, durante los primeros siete meses del año, el sector registró retrocesos en cinco de esos siete meses.
Según el texto, los empresarios del sector identifican como principal explicación del mal desempeño a la baja de la actividad económica.
La consultora LCG también relevó las expectativas de las empresas constructoras para los próximos meses. Según sus datos, aumentó al 75%, desde el 71%, el porcentaje de empresas que espera un estancamiento de las obras en el sector privado.
El informe señaló además que las expectativas de mayores obras son "bastante acotadas" y sostuvo que el programa de préstamos hipotecarios a UVA +7% ofrecido recientemente por el Gobierno no tendría un impacto significativo sobre la actividad, según la evaluación de la consultora.
Entre las empresas encuestadas, la principal causa atribuida a la caída del sector fue la baja de la actividad económica, mencionada por el 33%. En segundo lugar aparecieron los altos costos de la construcción, señalados por el 24%.
Los datos de julio muestran un retroceso simultáneo de dos sectores relevantes de la economía. La industria registró una caída mensual del 5%, mientras que la construcción retrocedió 4,6%.
La evolución de ambos sectores resulta especialmente significativa por la relación que el propio informe establece entre la demanda interna, el consumo, la construcción y la producción manufacturera. En el caso de la industria, además, su peso sobre el empleo asalariado registrado del sector privado conecta su desempeño con la evolución de la masa salarial y el consumo.
El escenario descrito por los datos del Indec, junto con las estimaciones de I+D y LCG, muestra una actividad industrial y de la construcción que durante julio profundizó sus retrocesos y mantiene una dinámica descendente.
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