18 de septiembre de 2026
El negocio financiero de La Anónima registró una pérdida de $41.151 millones durante el último ejercicio, afectado por el fuerte aumento de los deudores incobrables de Tarjetas del Mar. Los cargos por incobrabilidad crecieron 266% en términos reales.
El deterioro de la capacidad de pago de las familias comenzó a impactar directamente en los resultados de las empresas que financiaron el consumo. En el caso de La Anónima, el negocio financiero de la cadena de supermercados terminó el último ejercicio con una pérdida de $41.151 millones, casi cuatro veces superior a la registrada durante el período anterior.
El principal factor detrás del resultado fue el fuerte incremento de la incobrabilidad de Tarjetas del Mar, la sociedad que administra la tarjeta propia de la compañía. Los cargos por deudores incobrables pasaron de $13.297 millones a $48.675 millones en términos comparables, lo que representa un incremento real del 266%.
El deterioro de la cartera terminó absorbiendo los ingresos generados por el negocio financiero. Durante los doce meses cerrados el 30 de junio, Tarjetas del Mar obtuvo ingresos netos por $26.197 millones, frente a los $18.931 millones del ejercicio anterior.
Sin embargo, esa mejora quedó neutralizada por el incremento de los créditos incobrables y por los $14.258 millones destinados a gastos comerciales y administrativos.
Como consecuencia, el negocio financiero de La Anónima registró una pérdida de $41.151 millones durante el último ejercicio. El balance fue aprobado el 7 de septiembre y mostró el impacto que tuvo el aumento de la morosidad sobre las cuentas de la compañía.
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El resultado de La Anónima se produjo mientras la morosidad de las familias alcanzaba niveles récord. La mora familiar llegó al 12,8% en junio, el nivel más alto de la serie publicada por el Banco Central desde 2010.
Según los datos consignados en el texto, el deterioro comenzó en noviembre de 2024 y desde entonces avanzó prácticamente sin interrupciones. Las tarjetas de crédito estuvieron entre los segmentos más afectados.
A su vez, los últimos datos disponibles indicaron que casi 6 millones de personas tenían algún tipo de atraso en sus obligaciones. La irregularidad registrada entre las familias también fue sensiblemente superior a la observada en el financiamiento a empresas.

Las tarjetas de crédito aparecen como uno de los principales mecanismos utilizados por los hogares para financiar gastos corrientes. En este escenario, el aumento de los atrasos comenzó a reflejar dificultades para afrontar compromisos vinculados con consumos habituales.
El caso de La Anónima muestra cómo ese deterioro dejó de impactar exclusivamente sobre bancos y fintech y comenzó a trasladarse también a empresas que utilizaron el crédito como una herramienta para sostener sus ventas.
La particularidad de Tarjetas del Mar es que su actividad está directamente relacionada con el consumo cotidiano de los hogares y con una cadena de supermercados con presencia en distintas provincias. Por eso, el incremento de los créditos incobrables quedó reflejado de manera directa en el balance de la compañía.
Ante el deterioro de su cartera, La Anónima informó que modificó sus políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos y que avanzó con la refinanciación de parte de la cartera en mora.
La compañía sostiene que esas medidas comenzaron a generar una mejora en las previsiones más recientes. Sin embargo, el balance anual todavía refleja el fuerte incremento del riesgo de cobro registrado durante el último año.
El salto de $13.297 millones a $48.675 millones en los cargos por deudores incobrables permite dimensionar el impacto que tuvo el deterioro de la capacidad de pago sobre el negocio financiero de la cadena.
La evolución de la mora acompañó la expansión del crédito registrada después de la estabilización de la macroeconomía, pero el crecimiento del endeudamiento encontró un límite en los ingresos de los hogares, según surge del análisis presentado.
El resultado fue un aumento de las obligaciones financieras que no estuvo acompañado en la misma proporción por una mejora de la capacidad de pago.
En ese escenario, el incremento de la morosidad comenzó a tener consecuencias sobre las compañías que habían ampliado el financiamiento para sostener el consumo. La Anónima aparece como uno de los casos que refleja ese fenómeno a través de sus resultados financieros.
La empresa ya adoptó medidas para restringir el otorgamiento de crédito y refinanciar parte de la cartera en mora. La evolución de esas medidas determinará cuánto del deterioro registrado durante el último ejercicio podrá revertirse.
Por ahora, el dato central del balance es el salto de los incobrables: pasaron de $13.297 millones a $48.675 millones, un incremento real del 266%.
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