El Gobierno autorizó la venta de las participaciones estatales en las termoeléctricas Manuel Belgrano y José de San Martín y abrió el camino para desprenderse de la Guillermo Brown. Las operaciones forman parte de la privatización de Enarsa y podrían superar los US$800 millones.
La demora en obras clave genera un cuello de botella energético que podría limitar el transporte de gas hacia el norte, en medio de un conflicto entre la contratista y la empresa estatal.
Son cifras del primer trimestre del año que surgen de la Oficina de Presupuesto y muestran el rojo operativo de las 33 compañías que funcionan bajo la órbita del Estado.